Caminar descalzo o practicar actividades sin calzado, conocido como barefoot, se ha convertido en una tendencia creciente entre quienes buscan mejorar la salud del pie, la postura y la movilidad general. En Centro Podológico Caminàs creemos que entender qué implica esta práctica, sus beneficios y sus riesgos es fundamental para incorporarla de manera segura y efectiva a la rutina diaria.

Qué es el barefoot y por qué está en tendencia

El barefoot consiste en caminar o realizar ejercicio sin calzado o usando calzado minimalista que simula la sensación de ir descalzo. Esta práctica busca recuperar la forma natural de andar, permitiendo que los pies trabajen de manera más libre y funcional. 

La tendencia ha ganado popularidad por su relación con la salud integral: mejora de la postura, fortalecimiento de los músculos del pie y reducción de lesiones asociadas al calzado tradicional. Cada vez más personas buscan experiencias más naturales en actividades cotidianas, deportes o entrenamientos, valorando la conexión directa con el suelo y la movilidad sin restricciones.

Beneficios para la salud del pie y la movilidad

Practicar barefoot de forma segura aporta múltiples ventajas para la salud del pie y el cuerpo:

  • Fortalecimiento muscular: Al caminar descalzo, los músculos, ligamentos y tendones del pie se activan de manera más completa, lo que contribuye a mejorar la estabilidad y reducir el riesgo de deformidades.

  • Mejora de la postura y la marcha: La sensación directa del suelo facilita un patrón de pisada más natural, promoviendo una postura corporal más equilibrada y disminuyendo sobrecargas en tobillos, rodillas y espalda.

  • Estimulación sensorial: Caminar descalzo activa receptores en la planta del pie, mejorando la propiocepción, el equilibrio y la coordinación.

  • Prevención de lesiones comunes: La práctica controlada puede ayudar a reducir problemas como fascitis plantar o sobrecarga muscular, ya que los pies aprenden a distribuir mejor el peso al caminar o correr.

Estos beneficios hacen que el barefoot no solo sea una tendencia estética, sino una herramienta eficaz de prevención y cuidado podológico.

Riesgos y contraindicaciones: cuándo evitar caminar descalzo

A pesar de sus ventajas, el barefoot no es adecuado para todas las personas ni en cualquier superficie. Es importante conocer los riesgos y contraindicaciones:

  • Superficies peligrosas: Caminar descalzo en lugares con cristales, objetos punzantes, superficies calientes o resbaladizas puede provocar lesiones graves.

  • Problemas de salud preexistentes: Personas con diabetes, neuropatías, mala circulación, deformidades importantes o uso de plantillas previas deben consultar al podólogo antes de iniciar esta práctica.

  • Dolor o molestias persistentes: Si aparecen dolor intenso, inflamación o callosidades, es necesario suspender la práctica y evaluar con un profesional.

Reconocer estas limitaciones permite disfrutar de los beneficios del barefoot de forma segura, evitando complicaciones y lesiones.


Cómo iniciarse en barefoot de manera progresiva y segura

La clave para incorporar el barefoot a la rutina diaria es la progresión gradual y la elección de superficies adecuadas. Algunos consejos prácticos son:

  • Comenzar caminando descalzo en casa sobre superficies limpias y suaves, aumentando poco a poco el tiempo de práctica.
  • Integrar calzado minimalista o barefoot en distancias cortas antes de pasar a sesiones más largas o exteriores.
  • Realizar ejercicios de fortalecimiento de pies y tobillos, como estiramientos, balanceo sobre los dedos y movilidad articular.
  • Uso razonable, teniendo en cuenta la dureza del asfalto y la temperatura.
  • Prestar atención a la señal del cuerpo: dolor o fatiga intensa indica que se debe disminuir la intensidad o descansar.

  • Mantener buena higiene y cuidado de los pies, hidratando la piel y revisando uñas y talones para prevenir lesiones.

Siguiendo estas pautas, es posible aprovechar los beneficios del barefoot sin comprometer la seguridad ni la salud podal.

En Centro Podológico Caminàs, promovemos un enfoque responsable hacia prácticas como el barefoot. Nuestro objetivo es ayudar a fortalecer los pies, mejorar la movilidad y prevenir lesiones, combinando la innovación en tendencias saludables con la seguridad y el cuidado profesional. Caminar descalzo de manera consciente puede convertirse en una herramienta poderosa para mantener los pies sanos y funcionales a cualquier edad.


Retomar la actividad física después de un periodo de descanso, lesión o inactividad prolongada es muy beneficioso para la salud. Pero tus
pies son la base del movimiento, y prepararlos correctamente es fundamental para prevenir lesiones, mejorar el rendimiento y garantizar que tu entrenamiento sea seguro y efectivo.

Lesiones comunes al retomar el ejercicio tras Navidad: fascitis plantar, sobrecargas y metatarsalgia

Durante periodos de inactividad, los pies pierden fuerza y resistencia. Al volver a correr o al gimnasio, es frecuente observar lesiones como:

  • Fascitis plantar. La fascitis plantar es una de las lesiones más habituales al volver a correr o realizar ejercicio de impacto. Se trata de la inflamación de la fascia plantar, una banda fibrosa que recorre el arco del pie, y provoca dolor intenso en el talón o arco plantar.

  • Sobrecargas musculares. La falta de acondicionamiento produce una menor capacidad de los músculos y tendones del pie y la pierna para absorber y distribuir las fuerzas del impacto, lo que puede desencadenar tendinitis o sobrecargas en los gemelos y el tendón de Aquiles.

  • Metatarsalgia. Este dolor localizado en la parte anterior de la planta del pie es típico en gestos repetitivos como correr, saltar o realizar entrenamientos de alta intensidad, especialmente si el apoyo no es adecuado o existe un exceso de presión en el antepié.

Prevenir estas lesiones requiere fortalecimiento progresivo de la musculatura del pie, cuidado de la piel y uñas, y revisión profesional con podólogo antes de retomar la actividad.

Importancia del estudio de la pisada antes de empezar a correr o ir al gimnasio

El estudio biomecánico de la pisada es un proceso clínico que evalúa cómo tus pies interactúan con el suelo en estática y movimiento, detectando alteraciones que pueden predisponer a lesiones o limitar tu rendimiento deportivo. Este análisis, realizado por podólogos expertos, evalúa cómo el pie interactúa con el suelo y cómo se distribuye el peso durante la marcha y la carrera.

Beneficios del estudio de la pisada:

  • Identificación de alteraciones en la forma de pisar (pronación, supinación o neutra).

  • Evaluación de la distribución de presiones plantares para prevenir sobrecargas.

  • Relación de la pisada con posibles lesiones de tobillo, rodilla, cadera y espalda. 

  • Base para la prescripción de plantillas personalizadas y elección de calzado.

Según especialistas en podología deportiva, este estudio reduce el riesgo de lesiones recurrentes y mejora la eficiencia de la pisada, especialmente en corredores y personas que vuelven al gimnasio tras un periodo de inactividad. 

Cómo elegir el calzado deportivo adecuado para tu tipo de pisada

El calzado es un factor determinante para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento. Un zapato inadecuado puede provocar ampollas, sobrecargas y dolor en talón, arco o metatarsos.

Aspectos técnicos a considerar:

  • Tipo de pisada: pronadora, supinadora o neutra, definido por el estudio biomecánico.

  • Amortiguación: necesaria para reducir el impacto en talón y antepié en movimientos repetitivos.

  • Soporte del arco: esencial para distribuir cargas de forma equilibrada.

  • Drop y flexibilidad: la diferencia de altura entre talón y antepié y la flexibilidad de la suela influyen en la adaptación del pie al terreno y la técnica de carrera.

  • Ajuste y talla: nunca estrenar el calzado el mismo día del regreso al deporte; probarlo previamente con entrenamientos ligeros.

La combinación de calzado adecuado y fortalecimiento previo de la musculatura del pie minimiza el riesgo de lesiones comunes al retomar la actividad.

Mientras que, una mala elección de calzado puede derivar en lesiones como ampollas, irritaciones de piel o dolores por presión excesiva, especialmente si se combina con una pisada no corregida.

Cómo las plantillas personalizadas ayudan a prevenir lesiones y mejorar el rendimiento

Las plantillas personalizadas son un complemento fundamental para quienes retoman la actividad física. Fabricadas a medida tras un estudio de pisada, cumplen varias funciones:

  • Corrigen desalineaciones y apoyos incorrectos del pie.

  • Reducen sobrecargas musculares y articulares.

  • Mejoran la estabilidad y eficiencia de la pisada.

  • Previenen lesiones recurrentes como fascitis plantar, metatarsalgia o tendinitis.

El uso de plantillas indicadas por un podólogo puede marcar la diferencia entre un retorno seguro al deporte y la aparición de lesiones por sobrecarga.

Preparar los pies antes de volver a hacer deporte tras un periodo de inactividad es fundamental para prevenir lesiones y mejorar el rendimiento. Las claves son:

  • Conocer las lesiones más comunes y cómo prevenirlas.

  • Realizar un estudio de la pisada antes de volver a correr o al gimnasio.

  • Elegir el calzado adecuado según tu tipo de pie.

  • Considerar el uso de plantillas personalizadas para corrección y prevención.

Consejos prácticos para preparar tus pies antes de volver a entrenar

Además de los aspectos anteriores, hay medidas sencillas basadas en la evidencia que puedes aplicar para reducir el riesgo de lesiones:

Fortalecimiento y movilidad:

Realizar ejercicios progresivos que involucren la musculatura intrínseca del pie mejora el soporte y la capacidad de adaptación a cargas repetidas:

  • Elevaciones de talón para activar gastrocnemios y fascia plantar.

  • Ejercicios con toalla y dedos para fortalecer el arco plantar.

  • Movilidad de tobillo y dedos para mejorar estabilidad y propiocepción.

Cuidado de la piel y las uñas:

Una higiene adecuada y una hidratación correcta de la piel ayudan a prevenir ampollas, callosidades y micro lesiones cutáneas que pueden convertirse en problemas más graves, especialmente con entrenamiento intenso.

Progresividad en el entrenamiento:

Evitar aumentos súbitos de volumen o intensidad y planificar semanas de transición entre descanso e intensidad deportiva ayuda a que los tejidos se adapten sin sobrecargas.

En la Clínica Podológica Caminàs, nuestros especialistas en podología deportiva pueden ayudarte a planificar un retorno seguro al deporte, adaptado a tus necesidades y a la morfología de tus pies.

cómo puede afectar el invierno a tus pies


El frío invernal no sólo hace que notemos los pies fríos: la exposición prolongada a bajas temperaturas y a ambientes húmedos o cambios bruscos de temperatura pueden desencadenar o agravar problemas cutáneos, circulatorios y biomecánicos. A continuación, os contamos todos los detalles.

Problemas habituales en invierno: sequedad extrema, grietas en talones, sabañones y dolor al caminar

1. Sequedad extrema y fisuras (grietas en talones)
El aire frío y la baja humedad ambiental combinados con el uso de calzado cerrado y baños calientes resecan la piel: disminuye la actividad de las glándulas sebáceas y la barrera lipídica se debilita. 

En pies con hiperqueratosis (callosidad) la pérdida de elasticidad de la piel facilita la aparición de fisuras en talones, que pueden sangrar e infectarse si no se tratan. 

Para estos cuadros se recomiendan emolientes de base oclusiva y cremas con urea (según grado) para reblandecer la hiperqueratosis antes de tratar la fisura en consulta.

2. Sabañones (perniosis).

Los sabañones son una respuesta inflamatoria de la piel y de los pequeños vasos sanguíneos a la exposición prolongada al frío y la humedad: aparecen enrojecimiento, picor, sensación de quemazón e inflamación y suelen localizarse en dedos y talones. 


La prevención (aislar del frío, evitar humedad, calcetines y calzado adecuados) y el diagnóstico temprano evitan complicaciones y alivian síntomas más rápido.


3. Aumento del dolor al caminar (agudización de patologías preexistentes).

El frío puede aumentar la rigidez articular y muscular, alterar la marcha y potenciar dolor en patologías como metatarsalgias, fascitis plantar o espolón calcáneo. 


Además, calzado demasiado rígido o inadecuado para el invierno (que no amortigüe ni respire bien) puede exacerbar puntos de presión y rozaduras. Por eso en invierno es habitual que pacientes con problemas biomecánicos refieran empeoramiento del dolor.


4. Riesgo de infecciones por hongos y empeoramiento en pies diabéticos o con mala circulación.

Aunque el frío no favorece directamente a los hongos, el uso de calzado cerrado y la sudoración dentro del zapato crean microambientes húmedos propicios para onicomicosis e intertrigo interdigital. 


Además, personas con diabetes o enfermedad vascular deberán extremar cuidados porque la reducción del riego por vasoconstricción aumenta el riesgo de no cicatrización. 


Los colegios profesionales subrayan que mayores, diabéticos y personas con problemas circulatorios son grupos de riesgo.


Recomendaciones de cuidado diario: hidratantes adecuadas, calcetines térmicos, evitar humedad

A continuación encontrarás medidas prácticas y específicas que desde nuestra clínica recomendamos para mantener la salud podológica durante el invierno.

Higiene y secado:
Lava los pies con agua templada (no muy caliente) y jabón suave. Seca muy bien, sobre todo entre los dedos (la humedad residual favorece hongos). Evita baños muy calientes prolongados, que deshidratan la piel.

Hidratación profesionalmente indicada:

  • Para piel seca y grietas superficiales: usar diariamente emolientes con aceites y ceramidas después del lavado y secado; aplicar por la noche con masaje para favorecer penetración.

  • Para hiperqueratosis y callosidad: cremas que contengan urea en concentraciones adecuadas (normalmente 10–30% según prescripción/podólogo) ayudan a reblandecer la piel. No utilizar agentes agresivos sin supervisión profesional si hay fisuras abiertas o infección. 

Calcetines y calzado:

  • Prioriza calcetines de fibras naturales o técnicas que aislen pero permitan evacuación de humedad (lana merino, mezclas técnicas). Evita calcetines que aprieten (cortes de circulación) o que retengan humedad.

  • Calzado impermeable cuando llueva o nieve, con suela adecuada y espacio suficiente en la puntera para evitar compresión de dedos. Cambia de calzado si se humedece y deja que se seque completamente antes de volver a usar. Recomendamos evitar fuentes de calor directo (estufas, calefacción intensa) en los pies para no crear contrastes bruscos que dañen la piel.

Señales de alarma que requieren consulta podológica

Es esencial no trivializar ciertas señales: acudir al podólogo permite valorar la gravedad, realizar curas adecuadas y prevenir secuelas. Estas son las señales por las que se debe pedir cita de forma prioritaria:

  1. Fisuras sangrantes o dolorosas en talones que no mejoran con cuidado domiciliario o que muestran signos de infección (enrojecimiento que se extiende, calor, secreción). Las fisuras profundas pueden precisar tratamiento en consulta.

  2. Sabañones persistentes, con ampollas, ulceración o dolor intenso. Si las lesiones cutáneas empeoran o no ceden con medidas generales, el podólogo/dermatólogo puede indicar tratamientos tópicos específicos.

  3. Dolor al caminar que limita la actividad o aparición de claudicación en pacientes con enfermedades vasculares. Requieren valoración biomecánica y diagnóstico de la causa.

  4. Signos de infección: aumento de calor local, eritema que progresa, pus o mal olor. Las infecciones en pies, especialmente en pacientes diabéticos, precisan intervención urgente. 

  5. Pérdida de sensibilidad (neuropatía), quemazón o entumecimiento: pacientes con diabetes o neuropatía deben ser valorados urgentemente ante cualquier lesión, ya que el umbral de dolor puede estar alterado y una lesión pequeña puede evolucionar a úlcera.

  6. Uñas muy dolorosas, separadas o con signos de onicomicosis con inflamación: si la uña produce dolor, sangrado o sospecha de infección, el podólogo puede realizar desbridamiento, tratamiento de la uña y consejo sobre cuidados y prevención.

El invierno exige cuidados específicos para la salud de los pies. Sin embargo, hay señales que nunca deben tratarse solo en casa

Si notas alguno de estos síntomas o quieres una valoración preventiva, pide cita con Clínica Podológica Caminàs en Puzol, juntos realizaremos una exploración, tratamiento y planes personalizados de prevención para que no pierdas movilidad ni comodidad durante el invierno.

Señales de alarma que requieren consulta podológica